Bebés e intolerancia a la lactosa: un nuevo miembro en la familia, muchas cosas que aprender.

 

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia también llegan muchas dudas y preocupaciones en torno a su salud y su correcto crecimiento. La alimentación, que esta sea la adecuada en cantidad y calidad para el bebé es uno de los temas que más angustia a los padres. Afortunadamente los avances en investigación médica y científica nos dan ahora herramientas para un diagnóstico precoz y soluciones efectivas para lo que antes eran tan sólo cólicos o malas digestiones, propias de los primeros meses de vida.

Así ahora sabemos que la intolerancia a la lactosa también se puede dar en bebés, aunque no es habitual ya que es una patología que suele manifestarse más frecuentemente en la edad adulta, sí que hay un pequeño porcentaje que se da desde el nacimiento. En los bebés, exactamente como en los adultos, la intolerancia a la lactosa significa que su propio cuerpo no es capaz de generar la encima llamada “lactasa” que es la que ayuda a digerir la lactosa presente en la leche y sus derivados. Y como la dieta principal de un recién nacido es la leche, ya sea materna o a base de preparados, es un problema importante a la hora de proporcionarles una correcta nutrición.

Así a simple vista los principales síntomas que podrían indicar una intolerancia a la lactosa en tu bebé son: una diarrea acuosa, gases y dureza abdominal. En casos más severos también se pueden dar vómitos y sarpullidos cutáneos. En cualquiera de estos casos es importantísimo consultar con el pediatra que como especialista valorará la gravedad de la situación.

En la actualidad encontramos algunas leches de fórmula sin lactosa ya que la leche materna si tiene un alto contenido en azúcares y lactosa. De todos modos como comentábamos es harto infrecuente una intolerancia en bebés lactantes así que es probable que los síntomas se confundan con alguna alergia u otras enfermedades. Por ejemplo la alergia a la proteína de la leche de vaca es la más común en lactantes y niños, y se puede producir por una incorporación demasiado temprana en su dieta de este alimento.

En todo caso a partir de los 3 años los niños pueden suplir su falta de producción de Lactasa con Nutira y consumir así productos con lactosa en momentos puntuales evitando los molestos síntomas de la intolerancia.

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