La intolerancia a la lactosa aumenta con la edad

 

¿La intolerancia a la lactosa se manifiesta de igual forma a cualquier edad? ¿Nos afecta igual a pequeños que a adultos o ancianos? Lo que sí  sabemos es que es un problema que aumenta con la edad, pero ¿por qué sucede? Averiguémoslo.

Según los expertos, la intolerancia a la lactosa es ahora más visible que nunca, pero no más frecuente, lo que ocurre es que se diagnostica con más precisión y precocidad debido a avances médicos y tecnológicos, pero no ha habido un aumento de los casos.

La intolerancia primaria a la lactosa puede desarrollarse a cualquier edad y varía según la etnia. En la Europa Mediterránea, en la que aproximadamente un 15% de la población tiene intolerancia a lactosa, el descenso de la enzima lactasa necesaria para digerir la lactosa suele comenzar alrededor de la adolescencia. En las personas originarias del norte de Europa no se produce dicho descenso, pues la población es casi en su totalidad tolerante a la lactosa. Los asiáticos, árabes, africanos, afroamericanos e indios americanos, sin embargo, el descenso comienza sobre los 3 años de edad.

Paralelamente a estos condicionantes genéticos, al cumplir años, nuestro cuerpo pierde poco a poco capacidades, en determinados casos, entre estas capacidades está la de la producción de la enzima lactasa. Una vez que esto sucede, la pérdida de capacidad de la producción de la lactasa es progresiva e ireversible, con lo que la intolerancia se hace mayor con el paso del tiempo. Cada vez se necesita una cantidad menor de lactosa para que aparezcan los incómodos efectos secundarios como dolor abdominal, náuseas, hinchazón y flatulencias.

La intolerancia a la lactosa secundaria, es decir, la provocada por otras dolencias como gastroenteritis agudas o bacterias intestinales, es más común también en población adulta, pero es pasajera y desaparece al cabo de unas semanas, cuando se reestablece el funcionamiento intestinal.

Cuánta menos lactosa se consuma, menor cantidad de lactasa debe generar nuestro organismo, por lo que lo recomendable es probar y conocer qué cantidades se pueden ingerir sin sufrir síntomas a través de productos con bajo contenido en lactosa como yogures o kéfir. En los casos de intolerancia severa, se puede llevar una alimentación perfectamente saludable y equilibrada sin consumir lácteos buscando fuentes alternativas de calcio y gracias a la ayuda de comprimidos como Nutira que nos permiten ingerir lácteos y minimizar los efectos propios de la intolerancia.


FUENTES

https://elpais.com/sociedad/2012/02/20/actualidad/1329759784_191404.html

http://www.teinteresa.es/salud/intolerancia-lactosa-problema-aumenta-edad_0_1291071473.html

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