La estrecha relación entre intolerancia a la lactosa y celiaquía

 

La intolerancia a la lactosa se origina porque las vellosidades intestinales del intestino delgado no producen suficiente cantidad de la enzima llamada lactasa encargada de descomponer la lactosa para hacerla digerible.

¿Por qué existe este déficit de lactasa en el organismo? La baja producción de esta enzima puede tener diferentes causas:

-Origen genético: En el organismo, por motivos genéticos, se va produciendo una disminución de la producción de lactasa a lo largo de la vida. Este tipo de intolerancia es irreversible. Las personas con celiaquía también pueden padecerlo.

– Causas primarias: Es el más común. Se da en personas que nacieron siendo tolerantes a la lactosa, pero que, progresivamente, producen cada vez menos lactasa hasta desarrollar intolerancia. La mayor parte de las personas con intolerancia a la lactosa primaria pueden consumir cierta cantidad de lactosa sin presentar síntomas.

-Causas secundarias: Infecciones estomacales, quimioterapia, cirugías, antibióticos, enfermedad celíaca o enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía u problemas que afectan al intestino delgado. En este caso, la intolerancia puede ser transitoria.

 

La celiaquía ataca directamente a las vellosidades del intestino delgado, por lo que es muy probable que provoque una disminución en la producción de lactasa. Por esta razón, muchas personas, al ser diagnosticadas como celiacas son también diagnosticadas como intolerantes a la lactosa.

Es importante recordar que con una correcta dieta sin gluten, el estado de las vellosidades del intestino se recupera y la intolerancia a la lactosa puede llegar a corregirse o ser muy leve. En otros casos no ocurre eso, por lo que hay personas que deben controlar la ingesta de lactosa además de controlar la ingesta de gluten.

Se debe tener en cuenta también que existen grados de intolerancia y que, para los grados leves y moderados, no solo es posible consumir alimentos con un contenido bajo en lactosa, sino que es recomendable. Manteniendo dosis controladas de lactosa en la dieta, el organismo continúa produciendo lactasa, al eliminarla completamente, el organismo deja de producirla y la intolerancia puede empeorar.

Las personas que deban disminuir la ingesta de lactosa han de equilibrar la presencia de calcio en su dieta a través de otros alimentos con mucho calcio como las sardinas, el salmón o la col kale, por ejemplo.

Otra opción para hacer más llevadera y fácil la dieta, son los complementos de lactasa. Nutira aumenta los niveles de lactasa y permite al organismo descomponer la lactosa y, de esta forma, digerirla con total normalidad sin el desarrollo de los incómodos efectos secundarios (hinchazón, dolor, diarreas).

 

FUENTES

https://celicidad.net/celiaquia-e-intolerancia-a-la-lactosa/

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