¿Eres turófilo? Si sientes amor y pasión por el queso, entonces, ¡la respuesta es que sí! Como amante de los lácteos, no te pierdas el paso a paso de cómo hacer queso fresco sin lactosa. ¡Te encantará!

Bienvenido al paraíso del queso

¿Sabías que existen más de dos mil tipos de queso en todo el mundo? Actualmente, hay un gran número de variedades de quesos, aptos para el gusto de todo paladar.

Aunque es cierto que, los intolerantes a la lactosa, a veces, se encuentran con la imposibilidad de consumir algunos quesos debido a su intolerancia al azúcar de la leche; siendo inviable por los síntomas que les causa esta dolencia.

De hecho, los quesos curados suelen ser los más recomendados para las personas con esta intolerancia pues, durante su proceso de curación, se elimina gran parte de la lactosa. Por eso, los quesos frescos son aquellos las personas intolerantes suelen limitar más su consumo.

Aun así, el queso fresco suele ser uno de los quesos más queridos por todo amante de este lácteo, por lo que, si eres intolerante a la lactosa y no quieres renunciar a esta delicia, te dejamos con una rica receta para hacer queso fresco sin lactosa.

Queso fresco sin lactosa

Cómo hacer queso fresco sin lactosa

¿Te animas a disfrutar del sabroso sabor del queso fresco? Anímate a disfrutar de este lácteo preparando tu propio queso fresco casero.

Ingredientes:

  • 900 ml. leche entera fresca sin lactosa
  • 100 ml. nata sin lactosa o 1 yogur natural sin lactosa (opcional)
  • 30 ml. limón
  • 1 pizca sal
  • Hierbas aromáticas (opcional)

¿Cómo se prepara?

Primero, en un recipiente, mezcla la leche y la nata o el yogur para calentarla en un cazo hasta que empiecen a salir burbujas, pero sin dejar que llegue a hervir. La temperatura ideal para este proceso es de unos 90º.

Después, añade zumo de limón y mezcla muy bien hasta que empiece a cortarse la mezcla, ésta debería alcanzar de nuevo una temperatura aproximada a los 90º. Si ves que no lo hace, vuelve a calentarla en el fuego hasta lograrlo.

Ahora, añade una pizca de sal, e incluso hierbas aromáticas como albahaca o tomillo si así lo deseas, y deja reposar a temperatura ambiente la mezcla cortada durante unos 40-45 minutos.

Mientras, prepara un colador, junto a un recipiente como un bol donde apoyarlo, para colocar la tela para hacer el queso. Así, una vez hayan transcurrido esos minutos, podrás volcar todo el contenido en la tela y dejar que escurra muy bien. Para agilizar el proceso, aprieta la tela para que salga todo el suero y ponle una pinza. ¡No te pierdas este consejo de aprovechamiento! Con el suero que hayas filtrado, puedes guardarlo en un recipiente de vidrio y refrigerarlo, te durará más de una semana y podrás utilizarlo para otras recetas como bizcochos o galletas.

Por último, guárdalo en la nevera, si es posible durante toda la noche, para que se enfríe y coja cuerpo. Así, al día siguiente, ¡ya podrás disfrutar de un verdadero queso fresco hecho en casa!

La gran variedad de este lácteo

Como has visto, hacer queso fresco casero es un proceso muy fácil e ideal si no quieres dejar de consumir este queso, siendo intolerante a la lactosa.

Además, aunque pueda parecer un tipo de queso destinado a un consumo muy específico, la realidad es otra totalmente distinta. El queso fresco tiene un especial lugar reservado en nuestros entrantes, ¡incluso forma parte de muchos aperitivos de navidad sin lactosa!

Para acabar, como impulsores del movimiento #SoyLactolerante, te recordamos que no por ser intolerante a la lactosa, debes renunciar a este lácteo, sino que existen diferentes quesos sin latosa que sí puedes consumir. Aunque, si buscas despreocuparte de la lactosa y disfrutar bocado a bocado de todos los alimentos, ¡Nutira es lo que estás buscando!

  • Toma Nutira Masticable si tu grado de intolerancia es leve.
  • Opta por Nutira Forte o Nutira Forte to go si tu intolerancia es moderada-severa.

¿Ya has decidido con quién compartir este rico queso fresco hecho en casa? ¡Triunfará!

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