La lactosa causa malestar en el día a día de millones de personas en todo el mundo, y aunque cada vez se tiene más conocimiento sobre esta dolencia, sigue existiendo mucha confusión respecto al tema. Por esa razón, son muchos los que creen que son “alérgicos a la lactosa”. 

¿Es posible tener alergia a la lactosa? 

 

Pero un momento, ¿en realidad existe la alergia a la lactosa? Lo cierto es que no. 

Por un lado existe la intolerancia a la lactosa y, por otro lado, la alergia a la proteína de la leche. Para conocer mejor la diferencia, échale un vistazo a los siguientes puntos.

Intolerancia a la lactosa vs. Alergia a la proteína de la leche

Uno de los dilemas más comunes en las personas que tienen problemas relacionados a la lactosa es que no están seguros si se trata de una intolerancia a la lactosa o de una reacción alérgica a la proteína de la leche. 

Lo primero que hay que entender es que la intolerancia responde a un déficit enzimático. Es decir, se origina cuando el metabolismo no produce la enzima llamada “lactasa” y, por lo tanto, no puede digerir con normalidad los lácteos. Por otro lado, las alergias responden a una reacción del sistema inmunológico. Mientras la intolerancia se presenta cuando hace falta una enzima que impide la sana digestión del metabolismo, la alergia ocurre cuando el sistema inmunológico rechaza un elemento como es, en este caso, la proteína de la leche. 

Ambas incapacidades representan problemas a la hora de comer los mismos alimentos: queso, nata, leche… Sin embargo, es importante entender que son distintas y que cada una presenta síntomas diferentes, así como que cada una requiere, a su vez, distintos tratamientos. 

¿Debo eliminar el consumo de todo tipo de lácteos?

Ya que sabemos diferenciar la diferencia entre intolerancia y alergia, te preguntarás: ¿Debo eliminar todos los lácteos de mi dieta si soy intolerante o alérgico? La respuesta es no. 

En el caso de la alergia a la proteína de la leche, es importante saber que se da, sobre todo, en niños de 1 a 3 años. También se origina en adultos, pero con menor frecuencia. En el caso de los pequeños, lo que se recomienda es reemplazar la leche por fórmulas para bebés y evitar que la madre consuma lácteos hasta que el niño desarrolle mejor su sistema inmunológico.

En cuanto a la intolerancia, se recomienda evitar el consumo de leche, mantequilla, nata y otros lácteos. Sin embargo, se puede seguir gozando de los beneficios de los lácteos a través de otras alternativas como pueden ser el queso curado o semicurado, el yogur, leches fermentadas o productos que son fabricados específicamente sin lactosa. O si prefieres no renunciar a ellos, ¡siempre ten a mano Nutira! 

Curiosidades en España y el mundo

Ahora bien, ¿cómo es la situación en España? ¿Y en el mundo? A pesar de que no hay muchos estudios que evalúen la situación actual de la intolerancia a la lactosa en España, existen diversos centros de gran prestigio como la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) o la Asociación de Intolerantes a la Lactosa España (ADILAC) que nos pueden ayudar a entender el panorama de la intolerancia a la lactosa en España y en el resto del mundo. Veamos algunas curiosidades:

  • ¿Sabías que en el 2006 se comercializó la primera leche sin lactosa al mercado español?
  • ¿Y que en España entre un 20% y 40% de la población es intolerante a la lactosa?
  • ¿Y que los asiáticos pierden entre el 80% y 90% de la actividad de la lactasa y por eso cada año más personas se vuelven intolerantes?
  • ¿Que la actividad de la lactasa en Europa del sur es más inestable que en Europa del norte? Eso se hace que en España la tasa de intolerantes crezca mucho más que en países como Dinamarca o Noruega. 
  • Además, con el tiempo y dependiendo de las zonas geográficas, las poblaciones van perdiendo o produciendo más lactasa.

Síntomas

Volviendo a la diferencia entre intolerancia y alergia, este punto también ayuda a diferenciarlas. Veamos:

Intolerancia a la lactosa

  • hinchazón
  • acidez
  • náuseas
  • gases
  • dolor abdominal
  • diarrea.

Alergia a la proteína de la leche

  • Inflamación de labios y párpados
  • Picor en garganta, lengua y paladar
  • Diarrea
  • Sangrado en las heces
  • Asma
  • Rinoconjuntivitis

Diagnóstico

Lo más importante del diagnóstico es evitar el autodiagnóstico y siempre acudir a médicos y especialistas para elegir el tratamiento más adecuado para cada caso. Respecto a la intolerancia a la lactosa, los test más utilizados son: Test de hidrógeno, test sanguíneo, test de gaxilosa y test genético. Para los alérgicos: Prick test, test de provocación con leche y análisis de inmunoglobulina E.

Recomendaciones

Finalmente, queremos cerrar este blog con una serie de recomendaciones para mantener a raya tu intolerancia y puedas llevar una vida sana, saludable y relajada en lo que a la lactosa se refiere:

  • Descubre la gama completa de Nutira: Nutira Masticable (Contiene 4500 FCC, para personas con síntomas leves o moderados), Nutira Forte y Nutira Forte to go (Contienen 9000 FCC, para personas con síntomas moderados o fuertes). 
  • Revisa con cuidado las etiquetas de los productos para saber si son alimentos con lactosa o alimentos sin lactosa
  • Mantente informado de los nuevos productos que salen al mercado sin lactosa. 
  • Mantén el contacto con tu médico y evita el autodiagnóstico.
  • Descubre aplicaciones, blogs, revistas y redes sociales que te ayuden a conocer nuevos sitios, alimentos o recetas para disfrutar de alimentos con y sin lactosa. 

¡Te invitamos a seguirnos en nuestro blog y nuestro canal de Facebook e Instagram para estar al tanto de todas las novedades, consejos y curiosidades sobre la intolerancia a la lactosa! 

 

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