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¿Sabías que la intolerancia al gluten y a la lactosa tienen cierta relación? Como lo lees. Esto se debe, grosso modo, a que afectan a la misma zona del intestino. En las próximas líneas te explicamos todo lo que necesitas saber sobre los vínculos que existen entre ambas patologías.

¿Por qué se produce la intolerancia a la lactosa?

Se origina porque las vellosidades del intestino delgado no producen suficiente cantidad de una enzima llamada lactasa. Esta sustancia es la encargada de descomponer la lactosa en sus dos componentes fundamentales (glucosa y galactasa) para hacerla digerible.

La relación entre la celiaquía y la intolerancia a la lactosa radica en que ambas patologías afectan a la misma zona del intestino delgado.

Esta intolerancia puede tener un origen genético, deberse a causas primarias (personas que, conforme pasan los años, van teniendo menor capacidad para digerir la lactosa) o a secundarias (a consecuencia de otras enfermedades como infecciones, inflamaciones del intestino o celiaquía).

¿Qué es la intolerancia al gluten?

Se trata de una enfermedad crónica, permanente y autoinmune causada por la intolerancia a la glucoproteína presente en los cereales de consumo habitual (cebada, trigo, centeno, avena, etc.) conocida como gluten.

Aunque en un primer momento esta patología afecta al intestino delgado (a la mucosa y a las vellosidades, más concretamente), luego puede dañar diferentes órganos o tejidos a causa de una deficiente absorción de los nutrientes.

Relación entre intolerancia al gluten y la celiaquía

Como habrás adivinado, la celiaquía y la intolerancia a la lactosa están estrechamente relacionadas. La razón radica en que, como la primera ataca a las vellosidades del intestino delgado, este último puede tener problemas en la producción de lactasa.

Es importante recordar que, con una correcta dieta en los casos de celiaquía, el estado de las vellosidades del intestino se recupera y mejora la producción de lactasa. Aunque esto no ocurre siempre, por lo que hay un gran número de personas que deben controlar, de por vida y al mismo tiempo, la intolerancia a la lactosa y al gluten.

Hay que recordar que existen diferentes niveles de déficit de lactasa y que, para los niveles leves o moderados, es posible consumir alimentos con un contenido bajo en lactosa.

Otra opción para hacer más llevadera y fácil la dieta es la ingesta de complementos de lactasa. Nutira es un complemento de la dieta que contiene lactasa y ayuda a hidrolizar la lactosa de los alimentos. De esta forma, se digiere con total normalidad la lactosa sin la presencia de los incómodos efectos secundarios (hinchazón, dolor, diarreas).

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Como ves, la relación que existe entre la intolerancia al gluten y a la lactosa es mucho más estrecha de lo que creías. Comparte este artículo en tus redes sociales para que tus amigos y familia también la conozcan y puedan entender un poco mejor la situación de las personas que tienen problemas para digerir ambas sustancias.

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