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La lactosa es el azúcar de la leche, ¿no? Pues, teniendo en cuenta que es un azúcar, también engordará. ¡FALSO! Alrededor de la intolerancia a la lactosa hay una enorme cantidad de mitos y medias verdades. Por eso te explicamos si la lactosa engorda o no en las próximas líneas.

La lactosa NO engorda y aquí tienes la razón

La mayor parte del aporte calórico proveniente de la leche tiene su origen en las grasas que posee, no en la lactosa. Un vaso de leche de vaca (independientemente de si es entera, desnatada o semidesnatada) contiene unos 5 g de lactosa por 100 ml, aproximadamente 12-15 g por vaso.

Esto equivale a 50-60 kcal por vaso de leche. Si una persona toma 1 o 2 vasos al día, la cantidad de kcal que le aporta la lactosa en proporción a la cantidad de kcal que tomamos al día no es muy elevada.

Lo que hacen las empresas productoras es incorporar lactasa a la leche para disgregar la lactosa, es decir, no la eliminan. Por tanto, la leche sin lactosa tiene exactamente la misma proporción de azúcares que la leche con lactosa.

En consecuencia, la idea de que la leche sin lactosa engorda es uno de los numerosos mitos que existen sobre los lácteos.

Si una persona pretende ingerir un menor aporte calórico a través de este producto, lo mejor será que opte por su versión desnatada o semidesnatada.

La lactosa no aporta una gran cantidad de calorías, por lo que tomar leche sin este azúcar con la intención de adelgazar no tiene sentido.

Por tanto, si hay una razón por la que no se debe abusar de la leche (en general, con y sin lactosa) es su contenido graso. Sin embargo, al poseer otros nutrientes muy beneficiosos para la salud, como calcio y vitaminas, es importante no erradicarla de nuestra dieta.

Leche sin lactosa solo para los intolerantes

Tomar bebidas sin lactosa en los casos en los que no se posee una intolerancia a este azúcar de la leche no es aconsejable. Y es que podemos desactivar nuestra capacidad de producir lactasa. En tal caso, si quisiéramos volver a consumir leche con lactosa, quizá podríamos pasar por un periodo de intolerancia transitoria.

En consecuencia, lo mejor es tomar leche sin lactosa solo si existe una intolerancia diagnosticada. De hecho, la mayoría de las personas intolerantes pueden ingerir pequeñas dosis de lactosa, por lo que cada persona debe de conocer su umbral de tolerancia. En cualquier caso, de ninguna manera debe dejarse de tomar lácteos tradicionales bajo la falsa idea de que este azúcar es perjudicial para la salud.

Tras desmentir el mito de que la lactosa engorda, comparte este artículo en tus redes sociales para que tus amigos no se dejen engañar. ¡Así contribuirás a su salud! Seguro que te lo agradecen.

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