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Ver problemas donde no los hay puede ser tan perjudicial como ver soluciones donde tampoco existen. En cuestiones médicas y de salud, estas circunstancias suelen darse, por desgracia, muy a menudo. Para evitarlo en el tema que nos ocupa, hoy vamos a hablarte sobre la leche sin lactosa y sus beneficios reales (así como aquellos que no posee).

Algunos datos sobre la intolerancia a la lactosa

La lactosa es un azúcar que contiene la leche de origen animal y los productos lácteos que se crean a partir de ella. En una persona que no padezca intolerancia, este disacárido se separa, gracias a la acción de la enzima lactasa en el intestino delgado, en sus dos componentes fundamentales: la glucosa y la galactosa.

Como estas dos moléculas llegan disociadas al intestino grueso, se digieren con facilidad. Sin embargo, en las personas intolerantes existe un déficit de lactasa en el intestino delgado, por lo que no pueden separar la lactosa en sus dos componentes básicos. Cuando este azúcar llega íntegro al intestino grueso, se producen los síntomas típicos de los intolerantes: gases, diarreas, hinchazón, dolor abdominal, etc.

Leche sin lactosa: propiedades que son innegables

Realmente no es una bebida de la que se haya extraído la lactosa, sino una en la que sencillamente se añade lactasa. De esta manera, el azúcar de la leche ya llega disociada en glucosa y galactosa al organismo.

En cuanto al resto de componentes, es exactamente igual que la tradicional.

Es decir, tiene la misma cantidad de calcio, vitamina D y minerales, por lo que aporta la misma cantidad de nutrientes.

En consecuencia, podríamos afirmar que es buena la leche sin lactosa ya que tiene las mismas propiedades nutritivas que la leche con lactosa.

Ventajas que no tiene la leche sin lactosa

En diferentes lugares sin rigor científico se puede encontrar que la leche sin lactosa puede ayudar a los no intolerantes a perder peso o a tener digestiones menos pesadas. Ninguna de esas afirmaciones es cierta.

Hay que tener muy claro que la leche con etiqueta “sin lactosa” solo se diferencia de la normal en su contenido en lactasa, no en su contenido en azúcares. Las empresas productoras no eliminan la lactosa de la leche, sino que añaden lactasa, por lo que el aporte calórico de la lactosa (50-60 kcal/vaso) sigue siendo el mismo.

Respecto a las digestiones pesadas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indica que no se ha demostrado que, para una persona no intolerante a la lactosa, consumir productos sin lactosa repercuta positivamente en la digestión.

La leche sin lactosa beneficia a los intolerantes a este azúcar, el resto de la población puede seguir tomando lácteos que sí lo contengan.  

¿Quién debe tomar entonces la leche sin lactosa?

Es bueno tomar leche sin lactosa solo para las personas con intolerancia a este azúcar. En los casos en los que no se posee una intolerancia, no es aconsejable.

Si tomamos leche sin lactosa sin sufrir una intolerancia, podríamos desactivar nuestra capacidad de producir lactasa y, si posteriormente quisiéramos volver a consumir leche con lactosa, quizá pasaríamos por un periodo de intolerancia transitoria.

Por otra parte, los productos que se etiquetan como libres del azúcar de la leche son generalmente un poco más caros. Esta es otra de las razones por las que no tiene mucho sentido comprar este tipo de productos si no se es intolerante. ¿Por qué pagar más sin necesidad?

En definitiva, es importante saber que los beneficios de la leche sin lactosa solo son útiles para las personas que no toleran este azúcar. Para el resto de la población, lo mejor es seguir consumiendo la versión tradicional que sí la tiene. Comparte este artículo en tus redes sociales para que tus amigos no cometan el error de pagar más y generar una intolerancia donde no la había.

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