La leche ha formado parte de nuestras vidas desde bien pequeños y, a día de hoy, sigue posicionándose como uno de los lácteos estrella en nuestra dieta diaria. Pero, ¿cómo pueden disfrutar las personas intolerantes a la lactosa de este alimento? ¿Qué tipos de leches existen y cuáles son sus beneficios? En Nutira, ¡te resolvemos todas estas dudas!

 

Historia de la leche

La historia de la leche se remonta al periodo neolítico (9.000 a.C.) donde, a causa de la domesticación de animales como la vaca, el hombre descubrió cómo se podía ordeñar y extraer leche de ciertos mamíferos. Este momento fue clave en el auge de consumo de este lácteo.

Pese a este descubrimiento, no fue hasta el año 4.000 a.C. cuando se empezaron a tener los primeros registros de consumo de leche. Esta etapa coincide con el surgimiento de los Sumerios: una de las primeras civilizaciones del mundo que impulsó un sistema agrario y ganadero a gran escala.

El culto a la leche siguió manteniéndose en la Antigua Grecia donde también empezó a popularizarse la producida por las cabras y ovejas, y en la que se le dio hasta una connotación divina. Esta percepción se conservó también entre los romanos que, junto a la elaboración del queso, vieron este lácteo como un producto clave en la prosperidad y riqueza de su población.

Con el paso del tiempo, el hombre aprendió a tratar la leche (así como otros productos lácteos) de manera más longeva para su óptimo consumo y, a principios del siglo XIX, el francés Nicolas Appert se convirtió en el precursor de la conversación de los alimentos, utilizando técnicas pioneras en ese momento como la appertización: técnica de conservación por esterilización en caliente en recipientes cerrados.

 

Algunos beneficios de la leche

Aunque existan ciertos mitos, lo cierto es que son numerosos los beneficios de la leche:

  1. Uno de los principales es su alta cantidad de vitaminas (A, D, B2 y B12), fósforo y minerales como el calcio; que lo convierten en un lácteo de lo más completo.
  2. También, se reconoce a la leche como una de las principales vías para fortalecer el sistema óseo, ya que sus altos contenidos en calcio contribuyen a prevenir enfermedades como la osteoporosis y fracturas de hueso.

 

¿Cómo incorporar este lácteo en la dieta mediterránea?

La leche debe ocupar un puesto destacable en la dieta mediterránea, ya que aporta numerosos beneficios para la salud y bienestar de la población como los mencionados anteriormente. De hecho, actualmente, los lácteos forman parte de uno de los grupos de alimentos más consumidos por los ciudadanos españoles.

Por eso, sociedades científicas y de gran nombre como la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, fomentan la incorporación de este lácteo en la dieta mediterránea. Algunas de las recomendaciones que defienden para una alimentación saludable, responsable y sostenible son las siguientes:

  • Consumir entre 2 y 4 lácteos al día, según la edad y situación fisiológica de cada uno.
  • No obviar la leche en ninguna de las etapas de la vida de la persona, sobre todo, durante la lactancia, crecimiento y edad avanzada.
  • Beber la cantidad diaria de leche recomendada por las sociedades u otras autoridades oficiales de nutrición, según el grupo de edad. Por ejemplo, un niño en edad escolar debería consumir medio litro de leche al día para poder obtener la mitad de las proteínas, e incluso más del 80% del calcio y vitamina B2, que necesita. Con esta misma cantidad, un adulto conseguiría cubrir el 30% de sus necesidades diarias en proteína recomendadas y el 100% de las de calcio.

Como ves, el consumo de leche está avalado y justificado por sociedades oficiales y, este, ¡no debería obviarse por ser intolerante a la lactosa!

 

¿Cuál es el proceso de producción de la leche?

El proceso de la leche es un procedimiento que asegura el buen consumo y digestión de este lácteo. Al proceder de forma natural y de animal, debe mantenerse en las mejores condiciones para evitar estropear la materia prima.

De tal manera que, una vez que se ha procedido con el ordeño para extraer la leche, es necesario dejarla enfriar para poder almacenarla en tanques de leche o enfriadores a granel (con unas condiciones higiénicas y temperatura previamente establecidas) y así transportarla a plantas específicas de procesado. En estas, se analiza la leche y sus propiedades para asegurar y confirmar que cumple con las características exigidas para el consumo humano.

Es en este punto en el que, tras haber pasado estos filtros, se realiza un primer filtrado para eliminar cualquier tipo de sustancia extraña; dando pie a la etapa de higienización. En esta fase, se retira la nata y se nivela el contenido graso de la leche para poder someterse a una pre-esterilización en la que reducir la presencia de microorganismos y adaptarla según el tipo de leche deseada.

Para acabar, la leche se somete a un tratamiento térmico que asegure el envasado óptimo. Este acabado puede derivar en:

  • Pasteurización o SHT (Slow High Temperature): procedimiento en el que se calienta la leche a temperaturas de 63˚C durante 30 minutos o 72˚C durante 15 segundos.
  • Ultra pasteurización o UHT (Ultra High Temperature): tratamiento a mayor temperatura que el anterior (puede alcanzar hasta los 135˚C) y en el que se calienta este lácteo durante solo unos segundos.
  • Esterilización: la leche se expone a una temperatura de 140˚C durante 45 segundos para eliminar cualquier microorganismo no deseado.

 

¿Cómo puede encontrarse en el supermercado?

El óptimo proceso de producción de este alimento nos asegura encontrar una gran variedad de leches en el mercado, entre las cuales destacan los siguientes:

  • Leche entera: es aquella a la que no se le ha reducido su contenido original en grasa. Su sabor y valor nutricional es más completo y es la opción más recurrida en niños.
  • Leche sin lactosa: las personas intolerantes a la lactosa escogen este tipo de leche que, a partir de un proceso de hidrólisis enzimática en el que se transforma la lactosa en glucosa y galactosa, asegura su mayor digestibilidad. Además, a parte de esto último, la leche sin lactosa tiene calcio y las mismas propiedades que la más tradicional, por lo que no debes preocuparte. Y si te surgía la duda de si se puede tomar leche sin lactosa durante el embarazo la respuesta es sí, es apta para embarazadas intolerantes que quieren mantener este alimento en su dieta.
  • Semidesnatada o semidescremada: este tipo de leche contiene un contenido graso entre 1,5-1,8%. Es la alternativa más deseada para personas que quieran consumir este alimento con un valor calórico menor.
  • Descremada 0% grasa: contiene menos de un 0,5% de grasa. Su consumo es recurrente en dietas bajas en calorías.
  • Saborizada: normalmente, parte de la leche semi o desnatada, pero se le añade sabores como el cacao en polvo o la canela.
  • En polvo: esta leche se presenta con un 95% de agua menos como consecuencia de los procesos de atomización y evaporación. Para un consumo humano, es necesario rehidratarla con agua o leche.
  • Condensada, concentrada o evaporada: su aspecto espeso se debe a la extracción parcial del agua.
  • Enriquecida: el omega-3, calcio y fósforo son algunos de los valores nutritivos más comunes que se suelen añadir a este lácteo ya preparado.

 

Tipos de leche: propiedades y presencia de lactosa

Aunque las leches animales sean las más conocidas, las bebidas vegetales han ganado un peso importante en las neveras de los hogares españoles. Te contamos en detalle todos sus beneficios y si contienen lactosa o no.

¿Qué tipos de leche de origen animal existen?

  • Leche de vaca: la más popular entre este lácteo. Gracias a sus beneficiosas propiedades, favorece su buen sabor y es de fácil digestión.
  • Leche de oveja: entre este tipo de leches, es la más rica en contenido graso y proteico.
  • Leche de búfala: aunque no sea muy conocida, esta leche incluso dispone de más contenido graso que la de oveja.
  • Leche de cabra: su sabor es más fuerte e intenso que las anteriores. Así mismo, dispone de unos mayores niveles de calcio que el resto

Todas ellas, disponen de lactosa entre sus ingredientes, a no ser que venga indicado en su envase.

vaso leche sin lactosa

Respecto a las bebidas vegetales, estas son las más populares:

  • Bebida de soja: entre todas, es la que contiene más proteínas. ¿El motivo? ¡Procede de una legumbre! Además, es fácil de digerir y ayuda a reducir el colesterol en sangre.
  • Bebida de avena: una de las bebidas estrella para las personas que pretenden reducir su peso, controlar el colesterol y obtener energía.
  • Bebida de almendra: la gran aliada de los deportistas gracias a la energía que proporciona. Además, es una de las que contiene más calorías y favorece la pronta recuperación.
  • Bebida de arroz: es de las más agraciadas para el paladar. Está recomendada para personas con alguna alteración digestiva que quieran conseguir un efecto depurativo.
  • Leche de coco: en ocasiones, suele combinarse y mezclarse con la de arroz. Aporta una gran cantidad de fibra para el cuerpo humano.
  • Bebida de quinoa: contiene aminoácidos esenciales para la salud, además de magnesio, potasio y vitamina E.
  • Bebida de sésamo: esta semilla destaca por tener altos contenidos en calcio, ser rica en minerales y ayudar a equilibrar el sistema nervioso.

Recuerda, que las bebidas vegetales no contienen lactosa. Por lo tanto, al no incorporar ningún tipo de proteína animal su consumo es muy frecuentado por personas veganas, así como intolerantes a la lactosa.

Como ves, la leche es un lácteo de lo más completo. Su gran variedad en sabores, así como de procesos de producción, la convierten en un alimento básico y aconsejable en toda dieta mediterránea.

Aún así, ¿tienes dudas sobre si puedes consumirla debido a tu intolerancia a la lactosa? ¡No te preocupes! Con Nutira, no tendrás que restringirte de nada:

  • Toma Nutira Masticable, con 4.500 FCC de lactasa, si tu intolerancia es leve.
  • O bien Nutira Forte o Nutira Forte to go, con 9.000 FCC de lactasa, si tu intolerancia es moderada-severa.

Sea cual sea tu intolerancia, consume los comprimidos de Nutira justo antes de comer cualquier alimento con lactosa y repite la toma en 45-60 minutos si lo sigues haciendo.

¡Ya no tienes excusa para no disfrutar de la leche!

 

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